Hace unos años, cuando Lost era la reina indiscutible de la pantalla y sus niveles de fanatismo llegaba a cotas inimaginables para una serie de televisión (todavía eramos ingenuos y no sabíamos que el asunto acabaría como acabó). Su máximo estandarte, la cabeza visible: J.J. Abrams comenzaba a hacerse un hueco cada vez más grande en el panorama audiovisual. Con Felicity y Alias como series precursoras en su particular conquista, Lost fue sin duda la cima y el empujón que necesitaba para conseguir confianza en el medio y dar rienda suelta a sus proyectos. De los que saldrían la resurrección de Misión Imposible , la enigmática y con genial marketing viral Cloverfield (me niego a llamarla Monstruoso) y la regeneración de la saga de Star Trek.
Entre todo este batiburrillo, el 9 de Septiembre de 2008, la
Fox se decidía a estrenar Fringe. Con el aval de tener como creador al hombre de moda: J.J. Abrams. Y el episodio piloto más caro de la historia (desbancando al piloto de Lost). Tenía todos los ingredientes para triunfar, incluso comenzaba con un avión en problemas!
Hasta aquí más o menos, lo que se nos presenta en la primera temporada. La cuál se presentaba a sí misma como una serie de casos autoconclusivos, donde se iban resolviendo capítulo a capítulo. Al más puro estilo CSI, pero con la particularidad de sus casos. Y de hecho esa primera impresión y objetivo que la Fox y J.J marcaban a su serie para poder ver capítulos sueltos sin problema y sin tener una trama complicada de seguir, es lo primero que me echó para atrás y dejé de verla al cuarto capítulo... Pero amigos, craso error! Dos años después y por recomendaciones de amigos que la cosa mejoraba, decidí darle una nueva oportunidad. Y vaya si mejora.
Atención SPOILERS!!
Si antes mencionaba la física cuántica y la teoría de cuerdas, es porque la verdadera base de la serie se basa en las realidades paralelas. Dos universos paralelos que se empiezan a cruzar entre ellos, desencadenando terribles consecuencias para ambas realidades... Los propios casos de la primera temporada son fluctuaciones y resultado de esta situación, donde nuestros protagonistas y su pasado tendrán mucho que ver. Un pasado donde el Doctor Bishop no era tan adorable y su compañero William Bell (el mítico Spock de Star Trek) trabajaban juntos, yendo más allá de la ciencia tradicional y de la percepción de la realidad a través de la mente humana.






