Si hace unos años, me hubieran dicho que iba a acabar viendo una película sobre danza, y que me iba a gustar me habría reído en su cara. Suelo huir despavorido de todo lo que tiene que ver con musicales, bailes o cánticos en películas. No sé por qué pero es algo superior a mi, hasta me costaba ver de pequeño las típicas de Disney, por la absurdez de que cantaran tanto sin parar. Sin embargo, no estamos ante ningún Mamma Mía, Chicago, o ésta de Cher y Christina Aguilera que ni recuerdo el nombre. Nada más lejos de la realidad El Cisne Negro nos introduce en el mundo de la danza o el ballet desde un punto de pinta mucho más sombrío y perturbador. En un cóctel de envidias, competitividad, proteccionismo y perseverancia bajo el peculiar prisma de una mente enferma.
No sería ya hasta 2006 cuando presentó su nueva película La Fuente de la Vida. Un proyecto titánico y millonario con un gran reparto y una historia un tanto rara sobre la vida, la muerte, el amor y la inmortalidad. Visualmente es genial y la música de Clint Massell (como siempre en sus películas) le daban un toque casi místico a la narración. Sin embargo y aunque me gustara, creo que Aronosfky pecó un poco de ambicioso y se le fue el asunto de las manos.
Dos años después consiguió con El Luchador que la crítica y público comieran de nuevo de su mano. El triste y duro relato de un luchador acabado interpretado por Mickey Rourke nos llegó a todos a la patata. Sin embargo, a diferencia de las anteriores y sobre todo de La Fuente de la Vida. El Luchador es la producción más "normal" del director. Sin tantas imágenes oníricas y recreaciones visuales, perdiendo parte de su sello personal, pero ganando en claridad y llegada al público...
El personaje de Natalie representa a la perfección lo que su director de baile quiere para el cisne blanco. Tiene cara de buena, baila sin imperfecciones y es la típica chica que nunca se ha metido en problemas con cara de no haber roto un plato. Sin embargo, para encarnar al cisne negro hace falta algo más, ese toque seductor de la mujer fatal, esa picaresca y morbo que parece que a una muy aniñada Natalie le falta.
El director de la obra, interpretado por Vicent Casell, intentará despertar el lado negro de Nina, a través de la seducción. Mientras que su máxima competidora (Mila Kunis, que me quedado loquete al ver que es la voz de Meg en Padre de familia) estará pisándole los talones para conseguir el papel. En este contexto de duro entrenamiento, despertar sexual y competencia máxima veremos el mundo desde la mente enferma y estresada de Nina. Son en estos momentos de agobio y presión de la protagonista, dónde vemos al Aronofsky más artístico, desatando con impactantes imagenes la situación interna de la sufrida protagonista. Algunas un tanto absurdas, otras geniales (sobre todo el juego que hace durante toda la película con los espejos).
Es cuando la peli, que parecía que iba a llevar el ritmo y la producción más clásica como El Luchador, explota y se convierte en algo más. Lo que vemos a través de Nina empieza a ser cuestionable, su visión de la realidad es muy diferente de lo que realmente está pasando.
Sobre el duro mundo de la danza, pero sobretodo sobre ese despertar de la enferma Nina, con la dualidad de Cisne Negro - Cisne Blanco llena de matices y metáforas visuales es lo que nos ofrece esta vez Darren Aronofsky. Con una Natalie Portman inspirada y muy metida en el papel, atención a los momentos lesbicos y masturbatorios... (no me extrañaría que estuviera por los Oscars). Aronofsky está buscando el término medio en su peculiar forma de contar historias y hay que decir que casi lo consigue. Quizás a algunos les pueda parecer demasiado pesada, o demasiado loca si se espera una película sobre danza normal. Pero como thriller psicológico cumple bastante bien y te tiene atado frente a la pantallica, pese a que se le vaya la pinza en alguna ocasión.
Fuentes: IMDB\Wikipedia
Sobre el duro mundo de la danza, pero sobretodo sobre ese despertar de la enferma Nina, con la dualidad de Cisne Negro - Cisne Blanco llena de matices y metáforas visuales es lo que nos ofrece esta vez Darren Aronofsky. Con una Natalie Portman inspirada y muy metida en el papel, atención a los momentos lesbicos y masturbatorios... (no me extrañaría que estuviera por los Oscars). Aronofsky está buscando el término medio en su peculiar forma de contar historias y hay que decir que casi lo consigue. Quizás a algunos les pueda parecer demasiado pesada, o demasiado loca si se espera una película sobre danza normal. Pero como thriller psicológico cumple bastante bien y te tiene atado frente a la pantallica, pese a que se le vaya la pinza en alguna ocasión.
Fuentes: IMDB\Wikipedia
















